No será ni la primera ni la última foto del fenómeno que invadió el cielo barcelonés de la tarde de ayer. Como niños, centenares de personas se asomaron a sus ventanas y balcones para contemplarlo. Lo curioso del fenómeno era la definición. pero también el tamaño. Parecía nacer del Tibidabo para perderse en el mar y podían apreciarse sus 6 colores (no 7 como se cree popularmente) durante todo el recorrido.
Esperamos verte pronto por nuestra ciudad.
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